"Un compañero de trabajo cometió un error, pidió disculpas y las acepté. Pero esto habla de cosas que todavía se naturalizan. No precisamos un trato especial ni un caballero andante que venga a salvarnos; solo precisamos respeto", afirmó Bouret durante su intervención.
Cambio cultural
A raíz del incidente, diversas organizaciones e instituciones —entre ellas la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), el SECAN y colectivos de distintos partidos políticos— manifestaron su repudio y solidaridad con la comunicadora. Para Bouret, esta respuesta de rechazo unánime es un síntoma positivo de un cambio de sensibilidad en la sociedad uruguaya, citando el pensamiento del historiador José Pedro Barrán sobre la evolución de los límites sociales.
Reparación y construcción colectiva
Frente al reclamo de sectores del público que exigían el levantamiento del programa o el linchamiento público del involucrado, la gestora cultural instó a la ciudadanía a reflexionar sobre la forma en que se procesan los desacuerdos y los errores ajenos.
A través de una extensión de su mensaje en redes sociales, Bouret concluyó manifestando su deseo de que este episodio sirva de antecedente formativo: “Ojalá este episodio nos ayude a construir espacios donde el desacuerdo sea una oportunidad para pensar y no una excusa para agredir”.
El episodio con Maeso
Maeso había lanzado una agresión hacia Bouret: “¿Cómo hace para hablar en su casa? ¿No la agarran a patadas? ¿No le pegan a usted? ¿No le pegan para decirle ‘callate’?”. Ante esto, la comunicadora reaccionó cuestionando su postura: “Qué demócrata que sos”.