La definición oficial, no supone una defensa de la actuación del gobierno de Netanyahu. La propia Csukasi señaló que Israel ha cometido violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional y cuestionó el argumento de la legítima defensa, al considerar que dejó de ser proporcional “hace rato” tanto por la duración como por la intensidad de los ataques.
Posición de Csukasi
Consultada sobre qué debería hacer Uruguay si Netanyahu llegara al país, Csukasi fue categórica: debería cumplirse la orden de captura emitida por la Corte Penal Internacional (CPI). “Uruguay está obligado por sus compromisos ante la Corte Penal Internacional a ejercer y actuar sobre esa orden de captura internacional. Eso es indiscutible”, afirmó.
La jerarca insistió en que no se trata de una decisión política circunstancial. “La única opción es que te retires de la Corte pero, si no, Uruguay cumple con sus compromisos internacionales y de eso no hay duda alguna”, señaló. También sostuvo que el respeto del derecho internacional y de las obligaciones asumidas por el país constituye para Uruguay una norma de máxima jerarquía.
Posición de Lubetkin
La posición, sin embargo, no es exclusivamente de Csukasi. Consultado por la diaria sobre el mismo escenario hipotético, el canciller Mario Lubetkin respondió en términos similares. Si la CPI mantiene vigente la orden de captura, dijo, Netanyahu debería ser detenido si ingresara a Uruguay.
“Si la CPI mantiene esa posición, por supuesto, sí”, respondió Lubetkin, y agregó que Uruguay seguirá actuando dentro de la Corte. El canciller apeló incluso a un argumento más amplio: la vigencia de reglas internacionales comunes como condición para evitar que las relaciones entre los Estados queden sometidas exclusivamente a decisiones unilaterales.
La aparente contradicción entre la cautela del gobierno para utilizar la palabra “genocidio” y la contundencia con la que sus principales autoridades defienden el cumplimiento de la orden de la CPI es, precisamente, uno de los puntos que alimentan el debate político.
En el Poder Ejecutivo, según informó El País, las declaraciones de Csukasi generaron preocupación. De acuerdo con esa versión, en Presidencia se interpretó que algunas de sus expresiones podían exceder el tono que el gobierno venía utilizando oficialmente y que la vicecanciller habría enviado un mensaje hacia sectores de izquierda que reclaman una posición más dura frente a Israel.