La jefa de comunicaciones, Claudia Pardo, alcanzó a transmitir en vivo el momento en que agentes sin identificación irrumpieron en el inmueble para detener a los funcionarios justo antes de una rueda de prensa. Pardo confirmó posteriormente estar arrestada en una dependencia policial tras ser reducida junto a su equipo.
El "factor Marset" y la maniobra de difusión mediática
El momento en que se produce la caída de la cúpula fiscal guarda una relación directa con el caso del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset. Durante la gestión de Mariaca, la policía boliviana logró en marzo pasado la captura de Marset, quien posteriormente fue expulsado hacia los Estados Unidos con la colaboración activa de la DEA.
En un oportuno giro mediático que sirvió para alimentar la narrativa del Departamento de Estado, medios locales difundieron un video grabado el día del arresto de Marset. En las imágenes se observa al capo uruguayo rodeado de policías de élite en su residencia, asegurando supuestamente: "Mariaca es mi amigo". Aunque agencias de noticias como la AFP precisaron que no se ha podido verificar la autenticidad ni el contexto real de dicho metraje, la filtración fue instrumentalizada por agencias norteamericanas y sectores policiales para sembrar la sospecha pública y legitimar el descabezamiento de la Fiscalía.
Esta utilización táctica del testimonio de un capo narco contrasta con las graves irregularidades cometidas por los propios organismos de seguridad. El vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, denunció penal y administrativamente al Director Nacional de Inteligencia, Coronel Óscar Moreno, revelando que se entregaron celulares de Marset a la DEA sin orden judicial y se abrieron cajas fuertes sin acta ni presencia fiscal.
Estas violaciones a la cadena de custodia no solo marginaron al Ministerio Público, sino que forman parte de la estrategia legal de la defensa de Marset para anular las pruebas e invalidar el juicio en tribunales de los Estados Unidos.
La verdadera causa: Proteger a Cerimedo y la red de narcoavionetas
Detrás del argumento estadounidense y la filtración sobre Marset, la verdadera alarma en el Palacio de Gobierno y en las agencias aliadas respondía al avance del expediente incoado por Mariaca contra el estratega y consultor argentino Fernando Cerimedo.
Exasesor directo del presidente Rodrigo Paz, Cerimedo cumple 180 días de prisión preventiva en el penal de Chonchocoro imputado por tentativa de feminicidio contra su expareja Nadia Beller, pero enfrentaba además un cerco penal ineludible por tráfico de sustancias controladas y encubrimiento en el Beni.Las investigaciones de la Fiscalía Departamental del Beni revelaron que Cerimedo articuló una red que cobraba un peaje de 50.000 dólares por cada narcoavioneta liberada en el municipio de Santa Ana del Yacuma con destino a Brasil.
Beller testificó que la estructura disimulaba los cobros argumentando la colocación de GPS y radares para "bajar" aeronaves, operaciones que operaban en la absoluta ilegalidad y al margen de cualquier fiscalización. Los allanamientos de la Fiscalía derivaron en la incautación de 316 kilos de cocaína.
Asimismo, las pericias al teléfono de Cerimedo expusieron la complicidad del jefe de inteligencia de la FELCN, Teniente Coronel Erick Correa Gonzáles (registrado como "ECG"). Correa Gonzáles —quien admitió sus nexos con Cerimedo— también estaba bajo la lupa por haber brindado protección a Marset en Santa Cruz y por filtrar información confidencial en tiempo real. La purga contra Mariaca paraliza estas citaciones clave.
Cerimedo como estratega de la derecha transnacional y su nexo con Washington
La prisa por neutralizar a la Fiscalía de Bolivia se explica por la posición estratégica que ocupa Fernando Cerimedo en la arquitectura política continental. Como fundador de La Derecha Diario y director de la consultora Numen, Cerimedo no es un actor local, sino el cerebro de comunicación e ingeniería digital de las campañas de la derecha regional, habiendo asesorado a Javier Milei (Argentina), Jair Bolsonaro (Brasil), Rodrigo Paz (Bolivia) y Nasry Asfura (Honduras).
Investigaciones del Observatorio de Medios de Cubadebate y la Universidad de La Habana detallan que Cerimedo lideró una red transnacional de más de 5.200 publicaciones y 39 millones de reproducciones de video.
Su trabajo consistía en aplicar el "absolutismo cultural": importar discursos de la extrema derecha norteamericana (ecosistema MAGA) e inyectarlos mediante algoritmos y manipulación conductual —siguiendo el modelo de Brad Parscale— hasta hacerlos pasar por demandas locales autóctonas. Cerimedo se convirtió en el operador de campo y enlace directo entre los intereses de Washington, la CIA y los gobiernos conservadores de la región bajo el amparo del "Escudo de las Américas" promovido por Marco Rubio.
La caída de Mariaca evidencia la paradoja geopolítica de Washington: mientras invoca la "lucha contra el narcotráfico", colabora en el desmantelamiento de la Fiscalía boliviana para proteger a su principal operador político e impedir que las investigaciones destapen la penetración narco en el propio gobierno de Rodrigo Paz.