El alegato inicial de Ferrari se centró en la acusación contra los siete imputados, entre los que se encuentran el médico Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, así como otros profesionales de la salud y coordinadores de la internación domiciliaria. El fiscal sostuvo que el equipo médico tratante y los responsables de la internación deben responder "solidariamente" por la muerte de Maradona, a quien describió como víctima de una "fallida y temeraria" atención médica.
Ferrari destacó que, a pesar de las múltiples advertencias sobre el grave estado de salud de Maradona, los acusados no actuaron de manera adecuada. "Todas las personas que llegaban a la casa de Tigre y veían a Maradona alertaban a los médicos sobre su cuadro, que era absolutamente perjudicial", afirmó. Como ejemplo, citó un mensaje enviado a Leopoldo Luque en el que se le advertía: "Leito, tiene los ojos como una teta y con la luz apagada, me da miedo verlo con la luz prendida".
El fiscal insistió en que el deterioro de Maradona era evidente y que las acciones del equipo médico fueron insuficientes e inadecuadas. "No puede haberle pasado por alto a nadie esta situación, que terminó con la muerte", subrayó.
Además de Ferrari, los fiscales Laura Marina Capra y Cosme Sebastián Iribarren también forman parte del equipo acusador. Durante la jornada, Verónica Ojeda, ex pareja de Maradona, protagonizó un momento de tensión al increpar a una de las profesionales médicas acusadas antes del inicio de la audiencia.
El juicio, que se espera que dure varias semanas, ha generado una gran expectativa tanto en Argentina como a nivel internacional. Las hijas de Maradona, Dalma, Gianina y Jana, estuvieron presentes en la sala, acompañadas por Verónica Ojeda, mostrando su apoyo en la búsqueda de justicia por la muerte de su padre.