Según Orsi, Uruguay debe tratar de ocupar todos los espacios multilaterales posibles que impliquen acercamientos y acuerdos: “Como países, deberíamos ser capaces de ser constructores de climas”, definió.
Orsi y la defensa de los derechos
En este marco, el presidente destacó la participación de Uruguay en defensa de los derechos, las libertades, la seguridad y la posibilidad del diálogo durante la actual presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en la presidencia del G77 (el bloque con la mayor cantidad de países miembro que integran la ONU) y en la próxima presidencia pro tempore del Mercosur, en la segunda mitad del año.
“La democracia implica estar en una búsqueda constante en el entendido de que nunca se agota el camino”, subrayó el presidente y finalizó: “Esta discusión seduce, preocupa y debería llevarse a los ámbitos educativos y a eso nos comprometemos”.
Democracia bajo presión
Las democracias de América Latina y el Caribe enfrentan "presiones" derivadas de la desigualdad, la polarización política, el crimen organizado, la desinformación y el impacto de la inteligencia artificial, en un contexto en el que viene aumentando el descontento ciudadano con las instituciones, advirtió el PNUD.
"Las democracias están bajo presión, y América Latina y el Caribe no son la excepción", afirmó.
El PNUD sostiene en el documento que, aunque la región logró consolidar la democracia como forma predominante de gobierno, existe una creciente insatisfacción con su funcionamiento y con la capacidad de los Estados para responder a las demandas sociales.
"Menos de la mitad de la población se declara satisfecha con el funcionamiento de la democracia y más del 70 por ciento percibe que los gobiernos responden a intereses particulares", advierte el informe.
Según el PNUD, América Latina y el Caribe sigue siendo "la región en desarrollo más democrática del mundo", ya que más de cuatro de cada cinco ciudadanos viven actualmente bajo regímenes democráticos.
Sin embargo, el organismo alerta sobre un deterioro de la calidad democrática y una creciente desconexión entre ciudadanía e instituciones.
Riesgos actuales
Para el PNUD, el principal riesgo actual "no es necesariamente la desaparición de la democracia, sino su vaciamiento" mediante sistemas que conservan mecanismos electorales formales, pero pierden capacidad para representar, procesar conflictos y generar bienestar.
Entre las principales amenazas identificadas aparecen la polarización política, la expansión del crimen organizado y las transformaciones digitales.
"La polarización política se ha intensificado y ha dejado de ser una diferencia de opiniones para convertirse en una dinámica de confrontación entre un nosotros y un ellos", sostiene el documento.
El reporte advierte además que la inteligencia artificial y las plataformas digitales están transformando el espacio público, amplificando la desinformación y debilitando la confianza en las instituciones democráticas.
"Los algoritmos, el sesgo informativo y la inteligencia artificial pueden amplificar la desinformación, la polarización y la violencia política", señala.