En cuanto a la forma, dijo que esta reforma, “que debía ser integral, con diálogo, con participación social”, tuvo “dificultades” en esta materia porque “la gran mayoría de delegaciones” que recibió la comisión que estudió el proyecto “se manifestaron en contra, comenzando por los tres directores sociales del BPS”, representantes de trabajadores, jubilados y empresarios. También porque “diferentes gremios” expresaron su rechazo, ya que “el traslado a 65 años de la edad de jubilarse los perjudica porque ya tienen dificultades para llegar a los 60”. Y también “por cómo se procesó este debate”, que concluyó con negociaciones de último momento entre los diferentes socios de la coalición de gobierno.
Al leer el escrito, comenzó diciendo que esta es “una reforma injusta que perjudica a las grandes mayorías y que tuvo un tratamiento irresponsable por parte de la coalición”. La legisladora destacó que la bancada del FA en el Senado, donde se discutió el proyecto en primera instancia, “trabajó intensamente y logró suavizar algunos aspectos muy perjudiciales de la reforma”, pero en Diputados “nuevamente el tratamiento ha sido caótico y las idas y vueltas que han sucedido fuera del ámbito parlamentario” hacen que no tengan “ninguna certeza de los impactos de lo que se está votando”, ya que “la solvencia técnica brilla por la ausencia”.