Según consignó Subrayado (Canal 10), la defensa de ambas personas se opone a la tipificación de los delitos y sostiene que los gritos de los ancianos eran porque los residentes presentan problemas de salud mental.
Inspección policial
El lugar fue inspeccionado por la Policía el pasado sábado y la Fiscalía ordenó la detención de la dueña del residencial, ambas sin antecedentes penales.
La Lovesio dijo en la audiencia que entiende que hay dos lugares: uno de fachada y otro clandestino, a una cuadra de distancia.
Uno de ellos, ubicado en Comercio y Mateo Cabral, con el cartel del residencial y los cuidados que ofrece, lugar donde ingresaban los familiares y pensaban que allí quedaban los adultos mayores.
Por otra parte, en Comercio y Corrales estaba ubicado el residencial clandestino. Allí vivían entre 19 y 22 personas, deshidratadas, desnutridas y en un contexto de vulnerabilidad.
Según supo Subrayado, las visitas eran coordinadas y cada vez que los familiares iban, encontraban a los ancianos en el local de Comercio y Cabral.
Faltaba dinero
Familiares también denunciaron que se habrían gestionado préstamos a nombre de algunos residentes y que faltaba dinero en sus cuentas bancarias.
Un familiar damnificado indicó que abonaba mensualmente la totalidad de la jubilación de su madre, unos 21.000 pesos, para cubrir la estadía. “Lo importante es que mi madre esté bien”, afirmó, aliviada tras su evacuación.