La aeronave entonces se dirigió a Uruguay el 8 de junio con la intención de cargar combustible para retornar a Venezuela, pero las autoridades uruguayas rechazaron la solicitud de aterrizaje en su territorio y el vuelo tuvo que volver a Ezeiza.
"Además de violar de manera flagrante las libertades del aire, conforme a lo establecido en el artículo 140 de la Ley Orgánica de la Autoridad Aeronáutica Civil. Una vez que aterrizaron, se pudo constatar que la aeronave contaba con tan solo 17.000 litros de combustible, muy por debajo de lo recomendado por el procedimiento operacional estandarizado de Emtrasur, el cual está establecido en 20.000 litros", destaca el comunicado.
El avión continúa en el aeropuerto internacional de Buenos Aires, sin combustible y sin tripulación que lo lleve a destino.
La tripulación de la aeronave, 14 venezolanos y cinco iraníes, permanece detenida e incomunicada.
Por su parte, el Gobierno iraní dijo el lunes que la detención del avión forma parte de una "operación de propaganda" contra Teherán.
La Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) afirmaron en un comunicado, difundido en redes sociales, que creen que la retención del avión debe ser esclarecida con "urgencia por las autoridades nacionales" debido a que se trata de una aeronave operada por la "empresa venezolana Emtrasur y vinculada a la compañía iraní Mahan Air, sancionada por Estados Unidos por sus vínculos con actividades terroristas".