Debido al calor utilizamos menos ropa y más holgada o corta. Esto expone nuestra piel, el órgano más grande del cuerpo humano, a una mayor cantidad de estímulos; en consecuencia, el cerebro está más activo, captando, decodificando y actuando frente a esos disparadores.
Además, en la primavera se estimula una mayor producción de feromonas (las hormonas sexuales), que están en la piel, en el sudor, en la saliva y que son recibidas por el órgano vómero-nasal. Por eso la primavera es conocida como la estación del amor (y de la mononucleosis).
Las endorfinas también son liberadas por la exposición a la luz solar. Estos neurotransmisores provocan sensación de satisfacción, felicidad y reducen los niveles de estrés.
Sin embargo, todas estas reacciones buenas que se producen en el cuerpo se pueden ver empañadas si la persona sufre algún tipo de alergia, que podría provocar picazón en los ojos, la nariz y secreción nasal. En Montevideo los árboles de plátano son uno de los principales problemas en la zona céntrica.
La primavera, con todo, nos enamora.