Decisiones que, a juicio de la Asociación, “comprometen el fortalecimiento de equipos técnicos y transmisión intergeneracional de saberes, así como renuncia al aire fresco de estudiantes avanzados, seleccionados y acompañados por sus docentes, que se han desempeñado con gran satisfacción por todas las partes”.
En este sentido se valora la gravedad de la situación por la que se atraviesa, cuando señalan los efectos negativos que ello traerá aparejado.
“Esta decisión de graves consecuencias que impactarán por mucho tiempo, se ve magnificada por el llamado en redes sociales el 2 de setiembre de 2020 convocando a voluntarios con el único requisito “que disfruten de la lectura” como antecedente de capacitación para cumplir tareas en dicha institución”.
Otro de los efectos que prevén se refiere a la forma en que estas decisiones impactarán sobre el trabajo técnico y sus correspondientes servicios: “El trabajo voluntario, según el art. 3 de la ley 17.885 del 2005, no puede sustituir el trabajo formal por lo que el trabajo técnico y los servicios derivados de éste quedarán severamente resentidos. Por otra parte, los voluntarios tienen derecho a ser formados por la institución, a ser supervisados, evaluados, recibir una constancia y cobertura contra accidentes. Entenderlo como un ahorro mientras se reduce el personal es un error conceptual importante”.
La Comisión Directiva de la Asociación de Bibliotecólogos del Uruguay concluye su comunicado manifestando su adhesión “a los comunicados emitidos por el Centro de Estudiantes de Información y Comunicación (CEICo – ASCEEP – FEUU) de la Facultad de Comunicación e Información de la Universidad de la República y de la Asociación de Funcionarios de la Biblioteca Nacional (AFNB)”.