Con motivo del Día del Trabajador Rural interesa analizar la importancia de la negociación colectiva y que ha pasado en el proceso de evolución del salario rural y otros aspectos de relevancia que hacen a las condiciones laborales a nivel rural.
No podemos dejar de mencionar la relevancia que tiene la negociación colectiva tanto en lo que hace a los procesos de dialogo social y participación, como lo que hace a la forma de construcción de las relaciones laborales. Para la Organización Internacional del Trabajo la negociación colectiva es un derecho fundamental y un mecanismo de diálogo social, a través del cual los empleadores y sus organizaciones y los sindicatos pueden convenir salarios justos y condiciones de trabajo adecuadas, así como en el mantenimiento de buenas relaciones laborales.
De esta forma la convocatoria a los Consejos de Salarios para el sector rural se vuelve fundamental como forma de apoyar los procesos de sindicalización y desarrollo de plataformas en sectores con importantes dificultades en lo que hace a la definición de pautas para incremento salarial, definición de categorías y otros beneficios vinculados al salario, así como derechos laborales y condiciones de trabajo.
A partir del 2005 se definen tres grupos de actividades que son: Ganadería, Agricultura y actividades conexas (grupo 22); Viñedos, fruticultura, horticultura, floricultura, criaderos de aves, suinos, apicultura y otras actividades no incluidas en el grupo 22 (grupo 23); y Forestación, incluído bosques, montes y turberas (grupo 24). Dentro de los mismos tienen etapas que se trabajan en subgrupos y otras a nivel del grupo madre.
Sin dudas se arma un proceso nuevo, relevante que debe ser construido y legitimado en diferentes ámbitos. La mesa de negociación colectiva rural tiene que ser la viabilización de la recuperación salarial, de la construcción de plataformas y acceso a derechos y la motivación para aumentar la sindicalización a nivel del sector rural.
Desde la restauración de los Consejos de Salarios los grupos rurales han trabajado en forma ininterrumpida participando de todas las rondas de negociación y generando desde la definición de laudos por el Decreto 138 del año 2006. Hasta el año 2019 con la séptima ronda de negociación se generaron aumentos de salarios por encima de la inflación que contribuyeron a la recuperación salarial, esto a pesar de que existieron situaciones concretas en que no hubo votación y terminó debiendo decretar.
Es de valorar como a pesar de las dificultades los sindicatos de trabajadores han logrado participar con el apoyo del PITCNT y del Instituto Cuesta Duarte a todas las instancias de negociación, lo que implican viajes a la capital, generar la capacidad de reunión y construcción de propuestas y dar continuidad a temas y reuniones. Los trabajadores rurales a través de los sindicatos que los representan han podido negociar en las mesas tripartitas con las gremiales empresariales agropecuarias, todas instituciones de larga trayectoria y poderío que tienen equipos, recursos y facilidades para poder sostener este tipo de procesos.
Queda mucho camino para seguir en particular considerando los desafíos que implica el tratamiento de las relaciones laborales en el medio rural, seguir construyendo una agenda de derechos y poder concretar criterios salariales y pautas que permitan adecuarse a los procesos de incorporación de tecnología, avance del sector agropecuario y agroexpordador haciendo que las pautas salariales y de otros beneficios sean verdaderos mecanismos para la distribución del ingreso.
Que temas deben quedar en agenda tienen que ver con seguir apostando a la negociación colectiva como principal aspecto de lo que hace a las relaciones laborales. De esta forma seguir mejorando los procesos de sindicalización y participación de los trabajadores rurales y su visibilidad es fundamental. Pero también tiene que ver como los Consejos de Salarios deben apostar a ser ámbitos que no solo definan pautas salariales, sino que permitan asegurar y profundizar en otros niveles de participación que también incluyan reconocer el aporte y rol fundamental del factor trabajo en la construcción de valor de un sector tan relevante para la economía como es el agro.
De nuestra parte, entendemos que los cambios a nivel del agro que deben ser parte de un modelo de desarrollo nacional tienen un debe con los aspectos laborales. Si bien entre el 2005 y el 2020 se lograron muchos avances en lo que hace a derechos existe una agenda pendiente que implica derechos fundamentales y mayor participación en todas las dimensiones de forma de generar un genuino reconocimiento al trabajo en el valor agregado rural.
El agro ha tenido una progresiva formalización de las relaciones laborales, pero existiendo diversidad de espacios institucionales a nivel agropecuario de articulación publico privado existe una realidad que tiene que ver con incrementar la participación de los trabajadores en los mismos y en los diversos factores que los afectan desde la tecnificación, la diversificación productiva, y la regulación.