El movimiento cooperativista es muy democrático, localmente autónomo pero integrado internacionalmente y una forma de organización de asociaciones y empresas por la cual los ciudadanos cuentan con la autoayuda y su propia responsabilidad para alcanzar objetivos no solo económicos sino también sociales y ambientales, como la superación de la pobreza, la obtención de empleo productivo y el fomento de la integración social.
En este marco, Caras y Caretas dialogó con Marisol Fuentes, vicepresidenta de la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas (Cudecoop), para conocer de cerca el crecimiento de las cooperativas en el país y el futuro de las mismas.
El próximo 1 de julio se conmemora el Día Internacional de las Cooperativas. ¿Cómo asumen esta efeméride en Cudecoop?
Para Cudecoop es todo un acontecimiento, ya que como confederación nucleamos a todas las cooperativas del país y todas sus modalidades. Es un día muy importante porque significa demostrar lo que es el cooperativismo en el desarrollo del país y a nivel internacional. Este año el lema es “Cooperativas por el desarrollo sostenible”, que va en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que es un compromiso que existe a nivel mundial, pensando en revertir la situación de destrucción del planeta y el cuidado del medioambiente, el movimiento cooperativo contribuye a esto último.
¿El desarrollo sostenible implica únicamente el cuidado del medioambiente?
No necesariamente. Para nosotros el desarrollo sostenible es también que en una cooperativa la centralidad la tengan las personas y no el capital. Como la centralidad reside en las personas, preocupa su vínculo con el medioambiente, el cuidado del mismo, en que las personas tengan un trabajo digno, que tengan acceso a un sistema de salud y de cuidados adecuado. Cuidar el medioambiente es sin duda parte de nuestro compromiso.
¿Cómo valora el crecimiento de las cooperativas y el apoyo del Gobierno en los últimos años?
El apoyo del Gobierno viene también sumado a que el desarrollo del cooperativismo empuja y requiere siempre, y demanda, que haya políticas públicas destinadas al avance y al crecimiento del desarrollo cooperativo. A veces hay gobiernos más afines que otros, y hay situaciones y contextos que también inciden. Si hay recortes presupuestales o recesión de la economía, eso influye en el desarrollo del movimiento cooperativo. Los apoyos y las herramientas están, el movimiento se ha consolidado y ha brindado en los últimos años muchas herramientas. Pero la mas importante de estas es el acceso a las oportunidades, y a veces eso se ve cercenado por la situación económica y el contexto en el que estemos.
Las estadísticas muestran que en los últimos años se han generado más cooperativas y más puestos de trabajo. Esto significa que una situación de crisis lleva a que la gente se junte y diga “vamos a sacar adelante una cooperativa de trabajo y vamos a ver cómo nos va”.
¿Cómo vislumbras el futuro del cooperativismo en nuestro país?
Yo creo que el cooperativismo ya es una herramienta consolidada en Uruguay. Hay cooperativas que tienen más de 100 años. El crecimiento de las mismas va a depender de las oportunidades sin dudas. Pero también es una herramienta en la que durante los peores momentos, demuestra que está a la mano y que está proponiendo una forma de construir sociedad de una manera muy distinta al sistema capitalista.