El cirujano, quien trabajó en varios hospitales y clínicas del oeste de Francia desde 1983, logró evadir la justicia durante décadas. A pesar de haber sido condenado en 2005 por posesión de material pedopornográfico, continuó ejerciendo su profesión hasta su jubilación en 2017. Sus diarios, en los que se describía a sí mismo como "exhibicionista, voyeur, sádico, masoquista, escatológico, fetichista y pederasta", revelan a un hombre que no solo cometió crímenes atroces, sino que se enorgullecía de ellos.
En el juicio, que se extenderá durante 75 días, se espera que los jueces del Tribunal de lo Criminal de Morbihan no solo determinen su culpabilidad, sino que también aclaren cómo pudo actuar con impunidad durante tanto tiempo.
Las autoridades han identificado a 314 víctimas, aunque el número de casos procesables se redujo a 299 debido a la prescripción de algunos delitos. De estos, 111 son calificados como violaciones agravadas y 189 como agresiones sexuales agravadas.
El caso ha generado una cobertura mediática sin precedentes, con más de 260 periodistas acreditados de 62 medios. Para las víctimas, este juicio representa una oportunidad de justicia después de años de silencio y trauma. Para Francia, es un recordatorio escalofriante de los abusos que pueden esconderse tras la fachada de respetabilidad.
(Con información de página 12)