El femicidio e intento de suicidio ocurrió frente a las dos pequeñas hijas de la pareja, que eran trasladadas por su madre en ese instante.
El femicida tenía doce denuncias por violencia doméstica por diversos casos, en las que tuvo que declarar como indagado, según informó Subrayado.
Este medio también consignó que su última pareja, la mujer asesinada, lo había denunciado en al menos ocho oportunidades. En junio, un juez dispuso la prohibición de acercamiento del hombre a menos de 500 metros de la mujer y las niñas. Sin embargo, no se ordenó la instalación de una tobillera electrónica, con la que se hubiera podido monitorear el cumplimiento de esa disposición.
Según informó Subrayado, la mujer lo había vuelto a denunciar posteriormente, pero esas denuncias quedaron atascadas en la unidad de Depuración, Priorización y Asignación de Fiscalía y no fueron asignadas a ningún fiscal.
El jueves, al retirarse de la escena del crimen, la fiscal a cargo del caso, Sylvia Lovesio, confirmó que habían denuncias previas, que se habían dispuesto medidas cautelares y que implementación de una tobillera electrónica no había sido ordenada.
“Estamos empezando recién la investigación a nivel penal. (..) Si hubo algún error por parte de algún operador jurídico corresponde que las instituciones asuman la responsabilidad. Estamos frente a una situación donde quizá se podría haber previsto una muerte. Ahora vamos a investigar a ver cuántas denuncias había y qué fue lo que sucedió”, dijo.