Canelones, territorio estratégico
El desembarco en El Pinar no fue casual. El balneario canario se consolidó en los últimos años como una zona de residencia permanente con población estable y poder adquisitivo medio, un perfil que encaja con la propuesta comercial de la marca.
El nuevo local ubicado en Rambla y Naciones Unidas cuenta con 600 metros cuadrados de salón y 300 de depósito, además de estacionamiento propio. Generó 22 puestos de trabajo y amplió la oferta en categorías como bazar, decoración, regalería, juguetería y artículos escolares, uno de los rubros estrella en el arranque del año lectivo. Por ahora, no está habilitado para la venta de alimentos.
En paralelo, la sucursal de Barros Blancos abrirá en unas semanas con un formato más compacto (200 metros cuadrados de salón), entre 15 y 16 empleados y, a diferencia de El Pinar, sí incluirá alimentos en su propuesta.
Con estas aperturas, El Clon refuerza su presencia en Canelones, donde ya opera en Las Piedras y Costa Urbana, apostando a ciudades satélite de Montevideo que han experimentado fuerte crecimiento demográfico.
Del interior al “hiperformato”
La estrategia no se limita al área metropolitana. En los últimos años, la firma profundizó su expansión hacia el interior, con presencia en Maldonado, San Carlos, Rocha, Rivera y Tranqueras, entre otras plazas donde —según la empresa— la demanda por la marca es sostenida.
Las dos nuevas aperturas en Canelones implicaron una inversión conjunta de US$ 800.000 (sin contar los inmuebles), pero el foco está puesto en el Mega Clon. El nuevo concepto busca concentrar bajo un mismo techo categorías que hoy se trabajan de forma estacional en las tiendas actuales.
Muebles, jardinería, decoración y bazar contarán con espacios permanentes y más amplios. La idea es ganar escala, variedad y experiencia de compra en un formato que se acerca al de un hipermercado especializado en hogar y consumo cotidiano.