Según el sindicato, seis policías han decidido quitarse la vida en lo que va del año. González advirtió que la salud mental no puede seguir quedando relegada: “Entendemos que se tienen que tomar medidas. Que no nos siga pasando lo que hasta ahora, que vamos a un médico y a veces tenemos que esperar la consulta entre dos y tres meses”.
La respuesta del Ministerio del Interior
El ministro Carlos Negro informó que se convocó a una “reunión urgente con los equipos de salud mental y la Dirección de Género para evitar que esto vuelva a suceder”.
El caso pone de relieve un drama que la propia Policía reconoce como silencioso, pero persistente: la presión cotidiana, las largas jornadas de trabajo y la falta de atención especializada convierten la salud mental en una deuda pendiente dentro de la fuerza.
Mientras familiares, colegas y vecinos lloran la tragedia, la institución enfrenta una pregunta inevitable: ¿qué tan preparada está para cuidar a quienes, en teoría, cuidan de todos?