Invitamos a toda la ciudadanía a expresarse como mejor lo entienda, a expresarse como pueda, a organizarse en cada cooperativa, en cada barrio, en cada sitio para decir Presentes, pero hay mil iniciativas que nos desbordan ampliamente.
Realmente se han redoblado los esfuerzos con respecto a la actividad del año pasado que fue la primera vez sin marcha; esa consigna de que “todos somos familiares” no es solo una consigna sino que es un sentimiento.
¿La aparición de los documentos es una estrategia de algunos sectores militares y en ese sentido es un nuevo obstáculo o es el fin de una estrategia de distracción?
La verdad no lo puedo decir, no puedo demostrar intenciones pero lo que si para nosotros es lo más relevante es la constatación de que existen los archivos. Desde la salida de la dictadura en 1985 hasta nuestros días, los comandantes en jefe han dicho que no existía documentación, y estos documentos demuestran que han mentido y es hora de que desde el poder político se le exija todo, absolutamente todos los archivos fundamentalmente los de la OCOA y el SID.
El director de la INDDHH Wilder Tayler ha manifestado que tienen la sensación de que mucho personal militar sub alterno tiene miedo de aportar datos, entre otras cosas por miedo a perder la jubilación, ¿ustedes han percibido lo mismo?
Siempre por ese pacto mafioso de silencio, fundamentalmente entre los oficiales y el miedo de la tropa. No lo hemos podido demostrar pero nos consta que han habido amenazas personales. Algunos que nos han venido a hablar personalmente porque decían ser testigos de algo, cuando llegado el momento le preguntamos si estaban dispuestos a ir a declarar a un juzgado, no quieren saber de nada. Muchos que vinieron a hablar sobre datos de las zonas de enterramiento, el común denominador es ese, y es más, cuando a alguno lo hemos convencido de entrar por ejemplo a un cuartel para marcar algún sitio, piden seguridades para que no los reconozcan.