“Un mundo mejor es posible”, frase pronunciada por el mandatario, se convirtió en una de las más recordadas y repetidas en todo el mundo.
El acto estaba previsto para las 18 pero recién pudo empezar a hablar a las 21 y siguió hasta pasadas las 23.30 mientras muchas personas que lo veían por la televisión o lo escuchaban por la radio seguían llegando en forma incesante en taxis o en cualquier medio de transporte para no perderse el hecho inusual, histórico, del legendario dirigente revolucionario hablando en público y en directo a los argentinos.
Fidel, que más de una vez había afirmado que su formación ideológica fue martiana en primer lugar, no pudo ocultar su emoción y recordó la admiración de Martí por tres héroes de la independencia latinoamericana: Simón Bolívar, Bernardo O’Higgins y José de San Martín. “Tengo esperanzas en el futuro de nuestros países –afirmó–, juntos saldremos adelante.”
Habló sobre la guerra y la paz, sobre el mesianismo del gobierno norteamericano y de los grandes logros en educación y salud de la Revolución Cubana. Pero también criticó a los divisionismos y destacó la necesidad de encontrar metas comunes.