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Una exposición convierte las ausencias del museo en tema central

El MNAV revisa su colección con obras, espacio vacío y una performance que pregunta cómo se construye la memoria cultural

El Museo Nacional de Artes Visuales presenta del 3 de octubre al 15 de noviembre “Borramientos, invenciones y faltantes indígenas en el acervo”, una exposición que convierte las ausencias de su colección en parte del recorrido. La propuesta combina piezas del acervo con un montaje que reserva parte de la Sala 1 al espacio vacío. La consulta de noticias culturales puede coincidir con otros contenidos digitales y, con un acceso a slots gratis entre las pestañas abiertas, el recorrido del MNAV plantea una cuestión concreta sobre las obras conservadas y las ausencias del acervo.

Media sala es una decisión

La selección ocupa solo la mitad del espacio y las obras se colocan a una altura más baja de lo habitual. El resto queda vacío de forma deliberada. Según el museo, ese montaje busca hacer visible el peso simbólico de las ausencias dentro del acervo.

El visitante no solo mira cuadros; también se encuentra con una zona que plantea por qué ciertas producciones, relatos y perspectivas no entraron con la misma fuerza en la colección.

Recurso Cómo aparece Qué invita a observar
Obras del acervo Selección histórica Qué fue conservado
Montaje Más bajo de lo habitual Cómo cambia la mirada
Espacio vacío Media sala sin piezas Qué falta
Performance Acción en el espacio libre Cómo vuelve la memoria

“Hilando Oyendaú” ocupa el hueco

La exposición incluye la performance “Hilando Oyendaú”, cuyo nombre significa “hilando memoria” en lengua chaná. La acción utiliza el sector vacío de la sala. El museo explica que busca llevar al cuerpo prácticas y saberes transmitidos por generaciones.

Ahí el vacío deja de funcionar como simple ausencia. Durante la performance se convierte en un lugar activo.

Mirar una colección como una selección

Un museo nunca muestra todo a la vez. También depende de adquisiciones, catalogaciones y piezas que nunca ingresaron. Esta exposición hace que esa condición habitual sea el tema principal.

Cuatro preguntas resumen los principales ejes de la exposición:

  • qué tipos de obras aparecen y cuáles no;
  • cómo cambia su lectura al colocarlas más abajo;
  • qué aporta una acción viva frente a objetos catalogados;
  • cómo dialoga el espacio vacío con las piezas conservadas.

Ese tipo de lectura sirve para distinguir información y selección en otros ámbitos digitales. En apuestas o juegos online, por ejemplo, una pantalla destaca ciertos datos y deja otros en segundo plano; entender qué se muestra ayuda a leer mejor una interfaz sin tomarla como una imagen completa.

El archivo no es una fotografía neutral

El MNAV señala que varias obras representan escenas en las que la presencia indígena aparece desde miradas históricas que hoy pueden revisarse. La exposición presenta esas piezas junto con las ausencias que el propio montaje busca hacer visibles.

Así aparecen dos niveles: la obra como objeto artístico y el acervo como construcción acumulada. La segunda capa suele ser menos visible, aunque determina qué historias quedan disponibles para futuras exposiciones e investigaciones.

En el ocio digital ocurre algo parecido con catálogos de juegos o mercados: lo disponible depende de una selección previa. En el museo, esa selección se vuelve objeto de estudio.

Una muestra que se completa con el visitante

La exposición estará abierta de martes a domingo, de 13:00 a 20:00, con entrada gratuita. Su duración hasta el 15 de noviembre permite verla tanto durante las jornadas iniciales como en las semanas posteriores.

La propuesta deja abiertas varias de las preguntas que plantea. Usa obras conocidas, otras menos citadas y un vacío construido para mostrar que una colección también puede leerse por sus silencios. Esa idea convierte la visita en algo más que un recorrido por piezas: invita a observar cómo se forma una memoria cultural y qué cambia cuando el museo decide señalar aquello que durante mucho tiempo quedó fuera de cuadro.

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