En algunos casos se reportaron ataques con piedras hacia algunos de los hospedajes que albergaban a las visitantes. Fue con intenciones de intimidarlas o boicotear futuros encuentros. Uno de los lugares donde las visitantes experimentaron un ataque de este tipo fue en la escuela 744 el sábado al mediodía. Daiana Asquini, de Las Piqueteras, contó que varones adultos empezaron a tirar piedras y a gritar agravios. “Nos dijeron que nos iban a matar y que íbamos a morir. A la noche vinieron a amenazar. Y cuando llamamos a la policía de Chubut nos dijeron que no podían mandar a un móvil para protegernos. Salvo que paguemos aparte el servicio”.
Asimismo, en la escuela Escuela 793 los encargados de lanzar piedras fueron niños y niñas. Pero se sospecha que estos fueron manipulados para cometer ese acto por personas vinculadas al sector religioso. Una integrante del encuentro intentó abordar a una de las niñas para obsequiarle algo y esta le respondió: “No quiero este regalo porque yo amo a Dios y ustedes vienen a matar bebés”.
Una marcha espectacular para un lugar austral
La marcha también circuló por barrios vulnerables –Presidente Perón y Don Bosco–. No se produjeron conflictos, ni incidentes, ni fue necesaria la presencia policial. La mayoría de los vecinos salían con su celular a registrar un desfile de lucha, glitter, brillos y cantos que no suelen ver en sus calles. Tampoco lo cubre ni reproducen los medios masivos de comunicación.
Este evento se realizó en la Patagonia debido a las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. Los carteles que pedían justicia para ellos se vieron en la marcha en Trelew.
Entre los reclamos y reivindicaciones del encuentro, sin duda los que sonaron más fuerte fueron el de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito; y por la separación de la Iglesia y el Estado repudiando la influencia de las iglesias en los derechos y deseos de las mujeres y cuerpos gestantes.
Otro de los reclamos de la marcha fue por la desaparición, en La Plata, de Johana Ramallo. También se recordó a Michelle Franco, la concejala lesbiana y feminista, asesinada en Río de Janeiro y a Berta Cáceres, feminista y ambientalista asesinada en Honduras, víctimas de femicidios políticos.