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Una historia para el Mundial
La actuación de Vozinha llamó aún más la atención por su edad. Nacido en Mindelo en 1986, integra el reducido grupo de futbolistas mayores de 40 años que han disputado un Mundial. Su presencia representa una historia de perseverancia y sacrificio construida a lo largo de dos décadas de carrera.
Sus primeros pasos los dio en el Batuque y en el Mindelense de Cabo Verde, además de una etapa en el Progresso de Angola. Recién en 2015 tuvo la oportunidad de dar el salto a Europa, cuando fichó por el Zimbru Chisinau de Moldavia.
Posteriormente continuó su trayectoria en Portugal con el Gil Vicente, pasó por el AEL Limassol de Chipre —donde conquistó el único título de su carrera— y más tarde defendió al Trencin de Eslovaquia. Desde 2024 pertenece al Chaves, equipo de la Segunda División portuguesa.
El héroe de Cavo Verde
Pese a no haber tenido demasiado protagonismo en su club durante la última temporada, con apenas 15 partidos disputados, Vozinha se consolidó como una pieza clave de la selección de Cabo Verde. De hecho, es uno de los futbolistas con más presencias en el combinado africano y uno de los principales responsables de la histórica clasificación al Mundial 2026.
"Esperé y soñé toda mi vida con este momento", dijo luego del duelo. "Muy orgulloso. Para mí, es un honor representar al país que amo. Nuestra clasificación fue muy difícil, hoy el sueño se ha hecho realidad al competir contra España. Estoy muy orgulloso de toda la gente involucrada en esto. He llorado porque crecí con mis abuelos y, desgraciadamente, no han podido estar aquí hoy. Mi madre tampoco está aquí por problemas con la visa y el dinero que había que pagar. No logramos hacerlo a tiempo", profundizó.
Un dato curioso es que en la previa del partido Vozinha tenía 50 mil seguidores en Instagram y ahora va para los 2 millones.
Su apodo también tiene una historia particular. "Vozinha", que en portugués significa "abuelita", nació durante su infancia, cuando solía acudir a los brazos de su abuela después de recibir golpes jugando. En tanto, su nombre de pila, Josimar, fue elegido por su padre en homenaje al lateral brasileño que brilló en el Mundial de México 1986.