La clave pasa por el número de reproducción básico (R0), es decir, el número de personas a las que se puede transmitir el virus en promedio si no hay inmunidad ni medidas para frenar la propagación. O sea, con el R0 se mide la capacidad de un virus para expandirse. Si el número es mayor a 1, aumentan exponencialmente los casos. En plena pandemia, el objetivos de todos los países es lograr que el R0 sea menor a 1. En el instituto Weizmann aseguran que su modelo 10-4 los consigue al bajar la exposición.
Sin embargo, Alon dijo que el modelo se debe englobar en una estrategia más amplia para salir de las medidas de aislamiento y «debe combinarse con otras medidas, como el uso de mascarillas, distancia física, realización de pruebas y protección de grupos de riesgo «.
La gran ventaja del modelo 10-4, dicen sus promotores, es la reapertura de la economía, al tiempo que reduce la cantidad de gente en lugares de trabajo y estudio y en el transporte público. Austria, por ejemplo, se apresta a aplicar un sistema similar: desde el próximo lunes, los estudiantes se dividirán en dos grupos. Alternarán cinco días de asistencia a las escuelas cada dos semanas, para evitar aglomeraciones en las aulas.
Según Alon, el modelo es aplicable en cualquier país y a cualquier escala. «No requiere de una gran capacidad para hacer tests que, lamentablemente, es lo que ocurre en la mayoría de la población», señaló.
No obstante, admitió que hay sectores que no podrán volver a la actividad tan fácilmente, como clubes nocturnos, además de grandes eventos. «Probablemente no podrán regresar al principio, y los restaurantes y hoteles necesitarán hacer grandes ajustes».
Fuente: Con información de Página 12