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Política

El reino del revés

Chau Mundial: políticos quieren interpelar a Bielsa y periodistas culpan al FA de la eliminación de Uruguay

Cuando la Celeste se despide de un Mundial, en Uruguay no termina un campeonato: empieza otro. El de las explicaciones, las teorías y las culpas.

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La eliminación de Uruguay de la Copa Mundial 2026 duró 90 minutos. La discusión sobre por qué ocurrió promete extenderse, por lo menos, hasta las próximas Eliminatorias. En un país donde cada esquina alberga a un director técnico, un preparador físicoo un entrenador de arqueros, el pitazo final frente a España dio comienzo al campeonato paralelo: el Mundial de las Opiniones.

Las redes sociales hicieron lo suyo. Hubo quienes responsabilizaron exclusivamente a Marcelo Bielsa. Otros apuntaron a los futbolistas, especialmente al portero. Algunos fueron más ambiciosos y decidieron que el problema arrancó varios años atrás, cuando comenzaron a tomarse decisiones equivocadas en la conducción del fútbol uruguayo.

La opinión de los políticos

El senador Daniel Caggiani eligió esa última línea. Recordó que Uruguay fue el único seleccionado sudamericano eliminado en la fase de grupos, pese a que clasificaban los dos primeros de cada serie y ocho de los doce terceros. También señaló que es el segundo Mundial consecutivo con despedida prematura, sumado a flojas campañas en Copa América y en las selecciones juveniles.

Su conclusión fue menos futbolera que institucional: quizá el problema no sea solamente el entrenador o los jugadores, sino una serie de decisiones acumuladas durante años.

Del otro lado apareció el senador Sebastián Da Silva, que resumió su análisis con la contundencia de un hincha después de perder un clásico: "Un desastre". Definió al plantel como "una generación para el olvido" y, para sorpresa de muchos, cerró con un inesperado "Vamos Argentina".

La frase generó más rebotes que un remate en el travesaño.

Las respuestas no tardaron en llegar. Hubo quienes le recordaron que representa a Uruguay antes que a cualquier camiseta, quienes le retiraron simbólicamente el voto y quienes concluyeron que cambiar de bandera en pleno Mundial era una metáfora demasiado perfecta de la política contemporánea.

¿Interpelar a Bielsa?

Mientras tanto, el senador Andrés Ojeda pareció trasladar el Parlamento al Complejo Celeste. "La interpelación era a Bielsa", dijo, en una frase que hizo imaginar por unos segundos al entrenador argentino respondiendo preguntas sobre cambios tácticos, tenencia de pelota y porcentaje de pases acertados en el Palacio Legislativo.

Como suele ocurrir en Uruguay, tampoco faltó quien aprovechara la ocasión para ampliar el menú de responsabilidades. Desde una columna de opinión del diario El País, el fracaso deportivo terminó conectado no solo con Bielsa sino también con el Frente Amplio y la Intendencia de Montevideo, demostrando que en este rincón del mundo una eliminación mundialista puede terminar explicando absolutamente todo.

Porque si algo caracteriza al debate público uruguayo es su extraordinaria elasticidad. Un córner mal ejecutado puede derivar en una discusión sobre políticas públicas; una derrota puede desembocar en un balance de veinte años de gestión; y un gol errado habilita, sin escalas, un análisis sobre el estado de la República.

Quizá esa sea nuestra verdadera identidad futbolera.

Mientras otros países lloran la eliminación, en Uruguay la transformamos en un seminario nacional. Aparecen expertos en tácticas, economistas del deporte, sociólogos del vestuario, constitucionalistas de la línea de tres y politólogos especializados en laterales derechos.

El Mundial terminó para la Celeste. Pero recién empieza el campeonato donde los uruguayos somos candidatos de siempre: el de encontrar explicaciones.

Y en ese torneo, convengamos, nadie nos gana.