«Para siempre permanecerán en nuestra memoria los 872 días de pruebas terribles e inhumanas que superaron los habitantes de Leningrado», destacó el presidente.
Los sufrimientos y sacrificios de la gente no se pueden medir, enfatizó Putin, señalando que «nunca se puede olvidar lo que sucedió» en la ciudad.
También, el líder ruso calificó las acciones de los nazis como un «crimen contra la humanidad», al agregar que ellos «nunca serán perdonados».
El levantamiento del bloqueo de Leningrado es un gran acontecimiento tanto para los ciudadanos de Leningrado y Rusia como para todo el mundo»
De 400.000 a 1.500.000 personas, según diversas estimaciones, fallecieron durante el bloqueo que se prolongó casi 900 días, desde septiembre de 1941 hasta enero de 1944. Apenas un 3 por ciento murieron a causa de los bombardeos aéreos y ataques artilleros, mientras que el resto fue víctima del hambre.
El padre del actual presidente ruso combatió en la defensa de Leningrado, sufrió graves heridas en noviembre de 1941 y pasó varios meses en hospitales. Cuando recibió el alta médica, logró salvar a su mujer casi de milagro, pues los enfermeros encargados de sacar cadáveres del edificio ya la habían dado por muerta