Raffo puso dos condiciones para aceptar: tener el apoyo total de las estructuras y dirigentes de los cinco partidos de la coalición, y que “pudiera ser autentica (sic)”.
Si la empresa no da beneficios no cobra, lo mismo tendría que pasar con los impuestos…”
Pese a provenir de una familia de larga tradición blanca, Raffo evitó pronunciarse en este sentido y se limitó a decir que se define como “humanista y muy pragmática”. “Yo le escapo a las etiquetas”, sentenció. No obstante reconoció ser votante del Partido Nacional.
Sobre cual será la tónica de su gobierno en caso de ser electa en las elecciones del 10 de mayo, dijo que quiere “escuchar lo que la gente demanda” y que trabajará en es sentido.
Respecto a como se manejaría con los impuestos, respondió que “como en una empresa privada (…) Si la empresa no da beneficios no cobra, lo mismo tendría que pasar con los impuestos…”.
Muy vaga fue su respuesta sobre el programa de gobierno sobre el que se limitó a contestar que «la idea fuerza es que sea un programa pragmático, y que se pueda cumplir».
Preguntada sobre temas concretos, sobre que cosa estima urgente cambiar, se limitó a decir que “cambiar el gobierno de Montevideo es posible”.
Reconoció que algunos aspectos de los gobiernos del Frente Amplio han sido positivos, como el cuidado de los espacios verdes, no obstante reiteró que quiere cambiar la ciudad “por algo nuevo”.