Plazos distintos para abrir los mercados
La vicecanciller subrayó que el acuerdo contempla asimetrías claras entre ambos bloques, que se reflejan en los tiempos de desgravación arancelaria.
“La Unión Europea elimina la mayor parte de los aranceles en los primeros cuatro años de vigencia del acuerdo, mientras que el Mercosur lo hace en 15 años”, explicó.
Ese mayor plazo, sostuvo, busca dar margen a los países del Mercosur para adaptarse gradualmente al ingreso de productos europeos y proteger a los sectores más sensibles.
Productos sensibles y sistema de cuotas
Csukasi destacó que, por primera vez en una negociación de este tipo, el Mercosur optó por no liberalizar totalmente algunos rubros sensibles, sino establecer cuotas de acceso para los productos europeos.
En ese marco, detalló que en lugar de eliminar aranceles para los lácteos, el bloque sudamericano otorgó cupos específicos:
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10.000 toneladas de leche en polvo,
30.000 toneladas de queso,
5.000 toneladas de fórmula infantil.
“Se habla mucho de las cuotas de carne o de arroz que nos da la Unión Europea, pero menos de las cuotas que nosotros otorgamos”, señaló.
También mencionó que sectores como el automotor y el autopartista tendrán procesos de apertura muy largos y graduales, lo que confirma que el Mercosur se abrirá “de a poquito” al mercado europeo.
Cuotas en números: “una hamburguesa por año”
Para ilustrar el alcance real del acuerdo, la vicecanciller puso ejemplos concretos.
La cuota de carne del Mercosur hacia la UE equivale a 220 gramos por persona por año en Europa. “Una hamburguesa”, graficó.
En sentido inverso, la cuota de queso que el Mercosur otorga a la Unión Europea representa 107 gramos por consumidor del Mercosur al año.
“Ni nosotros los vamos a inundar a ellos, ni ellos nos van a inundar a nosotros”, resumió Csukasi, y aclaró que no todo ingresará sin arancel desde el primer día, ya que muchas cuotas se implementarán de forma gradual, incluso en plazos de hasta 10 años.
“Comercio administrado”
En ese sentido, la vicecanciller recordó una definición habitual del excanciller Rodolfo Nin Novoa, quien sostenía que este acuerdo no es estrictamente de libre comercio, sino de “comercio administrado”, ya que los principales intercambios están regulados por cupos y cronogramas de desgravación.