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Adolescencia fue la gran premiada en los premios Emmy

The Studio y Adolescencia triunfan en los Premios Emmy y Owen Cooper es actor de reparto más joven en 40 años en la ceremonia.

The Studio y Adolescencia triunfaron en los Premios Emmy; premios otorgados por La Academia de Artes y Ciencias de la Televisión, La Academia Nacional de Ciencias y Artes Televisivas de Estados Unidos y La Academia Internacional de Artes y Ciencias de la Televisión.

La 77ª edición de los Premios Primetime Emmy se celebró el domingo en Los Ángeles, la emoción de los ganadores debutantes y el brillo de nuevas series que irrumpieron con fuerza en la televisión mundial fueron los protagonistas. Fue una gala marcada por la novedad, las primeras veces y un récord histórico que quedará en la memoria.

Nuevas series

El drama médico The Pitt, de HBO Max, fue la gran revelación de la noche al coronarse como mejor serie dramática tras una primera temporada que conquistó a crítica y público. En comedia, el premio mayor fue para The Studio otra debutante que supo imponer frescura frente a nombres más consolidados.

En el terreno de las miniseries, la producción británica Adolescence arrasó con ocho estatuillas de las trece a las que aspiraba, incluyendo mejor miniserie, dirección, guion y varias categorías actorales. La serie, que aborda la vida de un adolescente acusado de asesinato, no solo brilló por su guion intenso y su puesta en escena, sino también por consolidar un nuevo talento: Owen Cooper, de apenas 15 años, se convirtió en el actor masculino más joven en la historia de los Emmy en recibir un premio de actuación. Su discurso, lleno de autenticidad, arrancó aplausos: “Si escuchas, te concentras y te animas a salir de tu zona de confort, ¿qué importa si te avergüenzas? Todo es posible”.

Discursos que emocionaron

La noche dejó momentos cargados de emotividad. Jeff Hiller, reconocido como mejor actor de reparto en comedia por “Somebody Somewhere”, conmovió al público al recordar sus 25 años de perseverancia en la actuación. “El mundo me decía: ‘tal vez computadoras’, pero yo quería ser actor”, dijo entre lágrimas y risas.

En drama, Tramell Tillman (Severance) ofreció uno de los discursos más memorables al dedicar su premio a su madre, presente en la ceremonia: “Mamá, tú estuviste ahí cuando nadie más lo hizo. Tu amor sigue conmigo”. Su intervención, breve y precisa, fue un ejemplo de cómo condensar emoción en menos de un minuto.

Otra de las notas más celebradas fue el estallido de alegría de Cristin Milioti, premiada como mejor actriz en miniserie por su papel en The Penguin. Entre risas, confesó que había escrito su discurso en una hoja con notas de terapia y terminó levantando el brazo al grito de “¡Amo la actuación!”.

Tropiezos en escena

La conducción de la gala corrió por cuenta del comediante Nate Bargatze, quien no logró conectar con el público. Su recurso de vincular la duración de los discursos con una donación benéfica a los Boys & Girls Clubs of America arrancó sonrisas al inicio, pero se volvió tedioso tras tres horas de repeticiones.

Entre los momentos más incómodos también estuvo el discurso de Jennifer Coolidge, dos veces ganadora del Emmy, que al presentar un premio divagó sobre medicamentos, colonoscopias y hasta Ibiza. Su intervención, tan extensa como errática, dejó la sensación de que la improvisación le jugó una mala pasada.

A ello se sumó un guion flojo en general: frases acartonadas en el teleprompter, bromas que no levantaban y presentadores incómodos con los textos. Fue, sin dudas, uno de los puntos débiles de la velada.

Colbert, despedida con ovación

Uno de los instantes más ovacionados llegó con Stephen Colbert, cuyo Late Show ganó por primera vez como mejor programa de entrevistas apenas meses después de que CBS anunciara su cancelación. Colbert, entre la ironía y la nostalgia, lanzó un guiño a su futuro laboral: “¿Alguien está contratando?”, y cerró con una frase que hizo vibrar la sala: “Nunca he amado a mi país con tanta desesperación”.

Su victoria se sintió como un acto de justicia y solidaridad hacia un espacio televisivo que, pese a su final, dejó huella en la cultura política y social de Estados Unidos.

Una gala imperfecta, pero con huella

Aunque el guion y la escritura televisiva no estuvieron a la altura, los Emmy 2025 quedarán en el recuerdo por haber consagrado nuevas voces, premiado a talentos primerizos y dado espacio a la diversidad de estilos narrativos que hoy enriquecen la televisión global.

Entre aplausos, tropiezos y momentos de genuina emoción, la ceremonia demostró que la pantalla chica sigue teniendo el poder de sorprender, incluso cuando el libreto falla. La historia de Owen Cooper y el adiós de Colbert fueron las dos caras de una gala que, a su manera, marcó un antes y un después en la industria.

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