En el trabajo de la CESS, se sostiene desde AEBU, se ha dejado de lado el análisis de una parte fundamental de la ecuación económica del sistema jubilatorio, una parte tan importante como las prestaciones. Se trata de los recursos a disponer para pagarlas. Porque «una reforma que busque seriamente asumir el desafío de preservar las condiciones de vida de su gente deberá incluir, como primer punto en consideración, el componente de los ingresos del sistema para luego abordar con equilibrio la estructura de egresos». Y ya andando por este camino AEBU avanza en soluciones que no han sido consideradas o simplemente fueron desechadas sin explicaciones sólidas: «En este sentido, en forma previa a discutir la rebaja de las prestaciones, correspondería plantearse que los aportes personales y patronales se imputaran sobre la totalidad de los ingresos salariales, sin topes de aportación ni exonerando partidas encubiertas, como los tiques de alimentación». Es bueno saber que todo aquel que gana más de 180.000 pesos no aporta por todo aquello que exceda esta cifra, una exoneración hecha a la medida para los «malla oro», se sostuvo en nota editorial publicada en el sitio web de AEBU.