Este suceso, sin embargo, no es un caso aislado: cientos de jóvenes de territorios ocupados, que viven en campos de refugiados, conviven a diario con la presencia violenta de los soldados. Organizaciones de Derechos Humanos llevan años denunciando el abuso verbal y físico que sufren los menores palestinos por parte del ejército y el hecho de permanecer en prisión entre seis y nueve meses por lanzar piedras en defensa propia.
La relevancia de este caso se debe al momento tenso que se generó a nivel internacional cuando Donald Trump tenía la intención de reconocer oficialmente Jerusalén como la capital de Israel. La relevancia que se otorga al caso de Ahed Tamimi busca, según familiares, desviar la atención para evitar hablar de la ocupación y de sus consecuencias, de la falta de derechos de los palestinos que viven hacinados en pequeños territorios sin posibilidad de salir de ellos, con escasez de recursos básicos y de derechos que son universales, como la educación o la salud.