La ley ingresará este mes al Parlamento y lo esperable es que los próximos meses sean de intensa protesta social, generalizado en los ámbitos de la educación y de la administración pública. Sin embargo, el ajuste ya genera y va a generar todavía más tensiones a la interna de la propia coalición, aunque su desenlace sea forzosamente el acuerdo que es imprescindible para reunir los votos. De este modo, va a ser muy importante que la oposición comprenda y haga visible que esta ley de presupuesto es de toda la coalición gobernante y no de una parte de la coalición contra otra, que se le resistió pero no pudo, porque a partir del año que viene el perfilismo, que ya es impresionante, se va a incrementar hasta la ruptura y ninguno de los socios no mayoritarios va a querer cargar con los desastres que va a producir este gobierno.
Es evidente que la coalición multicolor se construyó con el objetivo de derrotar al Frente Amplio, y que en su seno hay contradicciones importantes. No obstante, ninguna de ellas es tan importante como la aversión a la izquierda, que es el cemento fundamental de esa arquitectura. Pese a ese sentimiento común, un programa de ajuste estructural, aplicado tras una pandemia cuyas consecuencias económicas ni siquiera se pueden dimensionar aún, más allá de su dramatismo indisimulable, va a salir necesariamente mal y sus consecuencias sociales serán terribles.
En un tiempo no demasiado largo, la impopularidad del gobierno va a ser abrumadora y todos los socios intentarán que la bronca de la gente no les roce a ellos. Pero como el futuro es harto previsible hoy y aun así los socios están firmes junto al timón que está llevando el barco hacia el naufragio, será importante que cuando el desastre se produzca, no se hagan fácilmente los inadvertidos, los estafados ni los inocentes: tiene que quedar clara su responsabilidad colectiva en esta aventura noventista, porque si bien una correcta asignación de culpas no va a salvar a nadie, la impunidad que otorga la incomprensión masiva de lo que ocurra les va a dar la oportunidad de resurgir para volver una vez más a experimentar el mismo proyecto neoliberal que solo sirve a un puñado de ricos y jode al resto por varias generaciones.