La exigencia principal pasa por la aplicación de disposiciones que permitan restringir la movilidad, para evitar la propagación masiva del virus. Los médicos y el personal de primera línea, interpretan que al finalizar las vacaciones y retornar a la «normalidad» de todas las actividades, se produjo un abrupto salto del número de casos que, de persistir, puede hacer colapsar el sistema de atención.
El cardiólogo e intensivista Álvaro Niggemeyer, profesor adjunto de Cardiología en Facultad de Medicina de la Universidad de la República, dijo entrevistado por Radiomundo, que a Uruguay se le «viene una muy brava», porque «esta segunda ola nos agarra con mayor cantidad de casos basales que en diciembre. Esto se veía venir pero estamos a tiempo de tomar medidas para evitar una saturación del sistema que es lo más grave», agregó.
Al temor planteado por los profesionales se suma ahora la «desconfianza» en los datos oficiales sobre la disponibilidad de camas en el CTI, y la exigencia de «información precisa» para poder afrontar con las mejores herramientas posibles el nuevo escenario.
Al cumplirse el primer año de la pandemia, el gobierno enfrenta su escenario más crítico, y se escuchan las primeras voces que ponen en duda la eficacia de las medidas aplicadas. Con esta carga sobre sus espaldas, el presidente Lacalle Pou, deberá definir hoy en Consejo de Ministros, si aplica la «marcha atrás» y determina nuevas restricciones para evitar consecuencias más graves.