“Interna” contra el FMI viene a ser la renuncia de Máximo Kirchner a la jefatura del bloque oficialista en Diputados, explicada en una carta donde Kirchner escribió “la verdad de la milanesa” (Cristina dice) y contagió a Alberto Fernández del coraje que exhibió en el Kremlin. Alberto nunca había hablado ante un auditorio universal tan expectante de sus palabras. Lo que dijo fortaleció notablemente la opción por la paz en el mundo.
“Interna” Kristalina a la movilización contra el FMI que comenzó Madres de Plaza de Mayo el 17 de octubre y ya le devolvió al kirchnerismo las grandes avenidas, quitándoselas al macrismo que había aprovechado la situación de epidemia para intentar ganar la calle.
El 1 de febrero, ante Tribunales hubo una concentración masiva para pedir la renuncia de la Corte y el 3 una contramarcha a favor de los jueces macristas. Quedó patente quién talla en el determinante modo plebeyo, eje de las tácticas. La de Hebe y Hugo, el 1, admitió tomas de drones dignas de una multitud. La “contramarcha” no resistió una foto de familia (judicial).
El 8 de febrero la izquierda marchó a Plaza de Mayo contra el pacto con el FMI. 80.000 militantes, otra multitud. La diputada nacional del Frente de Izquierda, Myriam Bregman, definió: “Decimos no a la impunidad de los responsables de esta entrega de soberanía”. La concentración se replicó en otras 30 ciudades de Argentina.
Máximo Kirchner y “lo desconocido” de Guzmán
El 31 de enero, Kirchner renunció a la jefatura del bloque por discrepar con el gobierno y con el Fondo. El ministro de Economía Martín Guzmán justificó el acuerdo con el FMI aduciendo que entrar en mora significaba “caer a lo desconocido”, pero el mundo entero conoce, por experiencia histórica, las consecuencias de no acordar, no pagar, no reconocer, denunciar y repudiar deudas ilegítimas y fraudulentas.
Desde la posterior alza constante en la bolsa de París de los bonos de deuda zarista repudiados por Lenin en febrero de 1918 hasta el hostigamiento a Rafael Correa tras su auditoría de la deuda ecuatoriana con el FMI -y el resultante no pago de gran parte y condicionamiento del pago restante y litigio en foros internacionales-, pasando por el vía crucis de la República Popular China, excomulgada de la ONU desde 1949 hasta 1971 (y por EEUU hasta 1979) tras Mao haber hecho del no pago de deudas una de sus consignas revolucionarias principales y el propio largo default real argentino al FMI y a privados, entre 2001 y 2005, y decenas de otros casos, el resultado es elocuente.
Los dos primeros grandes defaulteadores antiimperialistas, el país de Lenin en 1918 y el de Mao, con rango constitucional, en 1954, ambos, son hoy dos de las tres gigapotencias globales. China en particular hoy es el país más rico del mundo en todos los índices económicos determinantes a considerar. En 1949, China era el más pobre del mundo y en 1917 lo era Rusia.
En cambio los países atados a la coyunda del imperialismo, con elites corruptas y apretadas, no han podido desarrollarse en ningún aspecto. Con el “blindaje financiero del Fondo” (De la Rúa) prometen “lluvia de inversiones” (Macri anunciando el pago a los fondos buitres), pero la realidad es que ni siquiera los amigos de Macri invirtieron, sabiendo que este iba a contraer la economía para pagarle a los buitres. Solo los especuladores y golondrinas pasaron por la Argentina sumisa a los estafadores.
En la Argentina de Kirchner sí hubo inversiones, porque al dejar de pagar la deuda repudiada desde sus más remotos orígenes, desde la deuda del Perú que San Martín ordenó no pagar, activó la economía para atraer capitales productivos. Para eso se sacó al Fondo Monetario de encima, para hacer su propia política económica sin tutelas coloniales. Pero Macri trajo al FMI de vuelta, ilegalmente, sin pasar por el Congreso, incumpliendo el Fondo sus propios estatutos con el mayor desembolso de su historia, para financiar, a confesión de parte, la campaña electoral de Macri y sabiendo que los 44.000 millones de dólares serían fugados de inmediato.
La carta de Kirchner alega: “El FMI demuestra que lo importante no son las razones ya que solo se trata de fuerza. Quizás su nombre debiera ser Fuerza Monetaria Internacional. Y como veo que siempre se interesan por los gastos, podrían ahorrar en economistas caros ya que para hacer lo que hacen solo basta con gente que sepa apretar prometiendo el infierno si no se hace lo que ellos quieren. […] Algunos se preguntarán qué opción ofrezco. En principio, llamar a las cosas por su nombre: no hablar de una dura negociación cuando no lo fue, y mucho menos hablar de ‘beneficios’. La realidad es dura. Vi al presidente Kirchner quemar su vida en este tipo de situaciones”.
Lo dicho: “la verdad de la milanesa”.
“Nuestros países no son deudores, sino acreedores del llamado Primer Mundo”, dijo Fidel Castro Ruz cuando, a mediados de la década del 80, comenzaba a auditarse la deuda odiosa que contrajeron las dictaduras fascistas del Plan Cóndor, con sus amos norteamericanos. No hubo entonces condonaciones de deuda, ni quitas ni cancelaciones. “Preferimos que paguen con activos”, declaró Henry Kissinger y empezaron los recortes para fundir las empresas públicas y privatizarlas en liquidación a precio de ganga. En Uruguay, con la LUC, todavía lo están intentando.