Desde su campaña electoral y luego ya como presidente, Bolsonaro siempre ha defendido el uso de armas. De hecho, uno de los símbolos que más se ha popularizado entre sus seguidores lo representan las ametralladoras o pistolas plasmadas en todo tipo de memorabilia alusiva a su Gobierno.
En cuanto asumió el cargo, una de las primeras medidas de Bolsonaro fue autorizar, también por decreto y sin pasar por el aval del Congreso, el derecho de todos los ciudadanos a poseer cuatro armas y, en casos excepcionales, otras dos, para lo que se flexibilizaron los requisitos de compra.
En 2019 el presidente intentó reforzar esta política armamentista con más facilidades, pero algunas de sus medidas fueron revocadas por los poderes Legislativo o Judicial.
Sin embargo, ahora vuelve a sacarlas adelante a través de decretos que favorecen a tiradores deportivos, cazadores y coleccionistas porque les permite aumentar tanto el número de armas como de municiones.