La integración al sistema también supuso una reorganización territorial dentro de la Administración de los Servicios de Salud del Estado. En ese esquema, el Hospital de Clínicas asumió la responsabilidad sobre una amplia región del sureste del país, que incluye Montevideo, Canelones, Maldonado, Rocha, Treinta y Tres, Cerro Largo y Lavalleja.
Esto implica un cambio sustancial en la lógica de atención, cada usuario del sistema sabe cuál es su policlínica y hospital de referencia, y en casos de mayor complejidad, el Clínicas debe garantizar la respuesta. “No puedo cerrar la puerta ni alegar falta de camas o de capacidad. Tenemos una población asignada y debemos hacernos responsables”, enfatizó Villar. En ese sentido, subrayó que las listas de espera dejan de ser un problema difuso para convertirse en una responsabilidad directa de cada institución.
Transformación estructural hacia 2030
En paralelo a esta transformación asistencial, el hospital enfrenta un desafío histórico, la modernización de su infraestructura. Villar reconoció que el deterioro edilicio es un problema arrastrado por décadas, pero sostuvo que actualmente existen condiciones favorables para avanzar. “Hay voluntad política y se han conseguido fondos importantes. No estamos tan mal como antes”, aseguró.
El proceso de reforma se desarrolla por etapas, debido a que el hospital continúa en funcionamiento. Esto obliga a trasladar pacientes y servicios mientras se reacondicionan los pisos. En 2025 se inauguró el piso 9 completamente renovado, con estándares modernos que priorizan tanto el confort como la seguridad sanitaria. Actualmente, las obras se concentran en el piso 10, con el objetivo de culminarlo antes de fin de año.
Villar destacó que los cambios no responden únicamente a criterios de comodidad. La reducción de salas compartidas —antes de hasta 12 o 16 camas— responde a la necesidad de controlar infecciones hospitalarias, en un contexto global marcado por bacterias resistentes. “Hoy se requieren habitaciones de una o dos camas para minimizar riesgos”, explicó.
Entre las obras más relevantes se encuentra la construcción de un nuevo bloque quirúrgico de 3.000 metros cuadrados, con 10 salas de cirugía de alta complejidad, así como un búnker destinado a un equipo de radiocirugía valuado en 1,8 millones de dólares. Este último proyecto implicará una inversión total de unos seis millones de dólares.
Actualmente, 11 empresas trabajan en distintas áreas del hospital, en un esfuerzo simultáneo que busca acelerar los plazos. La meta planteada por la dirección es completar la transformación estructural hacia 2030.
Villar señaló que el futuro del hospital pasa por un proceso de “compactación”. El edificio, diseñado originalmente para unas mil camas, hoy requiere entre 350 y 400, debido a los avances en la medicina y la reducción de los tiempos de internación. “Antes un paciente podía estar meses hospitalizado; hoy, muchas cirugías permiten el alta el mismo día”, explicó.
Embed - #25 Legítima Mañana |