Respecto al avance de la pandemia en el país y la región, Fernández aclaró: «Esto no cambia el presente para nada. Pero nos da la posibilidad de acceder a estas dosis entre seis y doce meses antes que si no hubiéramos logrado el acuerdo».
Por su parte, el ministro de Salud, Ginés González García, quien también participó del anuncio, dijo que en el Gobierno están «contentos y orgullosos». Y agregó: «No es fácil producir la materia prima de una vacuna de esta complejidad».
García adelantó además que los mayores, los trabajadores de la salud y los que tengan algún tipo de patología previa serán los primeros en recibir la vacuna.
Entusiasmo compartido
Voceros del Gobierno argentino indicaron a la agencia estatal Télam que el presidente Fernández se comunicó este miércoles con su par mexicano, Andrés López Obrador, con quien «compartió el entusiasmo de encarar de manera conjunta el desarrollo y fabricación de la vacuna» para prevenir el coronavirus.
De acuerdo a lo trascendido, ambos jefes de Estado celebraron el hecho de encarar en forma conjunta el proyecto, del que también participará la Fundación Slim.
La ONG creada por el magnate mexicano Carlos Slim estará a cargo de iniciar el proceso de transferencia tecnológica para que Argentina pueda empezar la producción cuando la última fase de la vacuna quede completada.
Los avances de una investigación prometedora
Los estudios de laboratorio para la elaboración del medicamento ChAdOx1 nCoV-19 han superado positivamente las primeras dos fases, generando una fuerte respuesta inmune en las primeras pruebas realizadas. Esto la convierte en una de las más prometedoras del mundo.
En julio, Alberto Fernández recibió en la Quinta presidencial de Olivos a los directivos del laboratorio AstraZeneca. En aquella oportunidad, el mandatario dijo que su Gobierno estaba dispuesto a colaborar con el proyecto, y pidió contar con acceso a la dosis en el corto plazo, una vez que fuera aprobada.
Brasil es otro de los países que alcanzaron un acuerdo para la obtención de la potencial vacuna. La semana pasada, el presidente Jair Bolsonaro dispuso una medida provisional para destinar 2.000 millones de reales (unos 375 millones de dólares) para la producción de 100 millones de dosis.
A su vez, se están realizando en el país ensayos de fase dos a gran escala en voluntarios brasileños.