Argentina, que entró en recesión en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, permanece en estricta cuarentena desde el 20 de marzo, lo que ha generado un fuerte impacto en su economía.
El carácter dinámico de la situación fue resumido por el presidente durante la última semana, al decir que «las prioridades cambiaron, por ejemplo en repensar la renegociación de la deuda, porque tenemos una nueva realidad, y pasó a otro plano, un segundo o tercer plano. También la cuestión fiscal, que siempre preocupó, pasó a un segundo plano».
La deuda pública de Argentina, que luego de México y Brasil es la tercera economía de América Latina es de unos 311.000 millones de dólares, lo que equivale a un 90% de su PIB.
Argentina busca reestructurar su deuda con bonistas privados bajo ley extranjera y proyectaba presentar una oferta antes del 31 de marzo, algo que quedó postergado por la crisis sanitaria.
Argentina pedirá una quita de capital e intereses, teniendo como principal acreedor al FMI, al que le debe 44.000 millones de dólares.
Con este panorama, Argentina intentará evitar un default de los bonos emitidos bajo legislación extranjera, teniendo tiempo hasta octubre para lograr un acuerdo.