A los bombardeos se añade una guerra de palabras, en la cual ambas partes definen sus propias acciones como respuesta a la agresión.
El primer ministro de Armenia Nikol Pashinián afirmó que Azerbaiyán de hecho declaró la guerra a todo el pueblo armenio, mientras las autoridades azeríes calificaron las hostilidades de “guerra patria”.
El domingo por la mañana se produjeron enfrentamientos en la zona y ambos bandos acusaron al otro de realizar provocaciones.
Por su parte Guterres habló con el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y con el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, y les instó a establecer de inmediato un alto el fuego.
Guterres expresó gran preocupación por los recientes enfrentamientos en la zona de conflicto de Nagorno-Karabaj.
Enfatizó la necesidad de que ambos países trabajen con los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE para regresar a las negociaciones.
Largo conflicto
Desde 1991, Armenia y Azerbaiyán han estado involucrados en un conflicto sobre Nagorno-Karabaj, una región de mayoría armenia que proclamó su independencia de lo que fue la República Soviética de Azerbaiyán.
El domingo por la mañana se produjeron enfrentamientos en la zona y ambos bandos acusaron al otro de realizar provocaciones.
Ese mismo día Armenia declaró una movilización general de fuerzas y la ley marcial.
Mientras que Azerbaiyán impuso la ley marcial y el toque de queda en varios territorios, y el lunes se declaró la movilización parcial.
Azerbaiyán cerró sus aeropuertos a todo el tráfico internacional, excepto a Turquía, que se ha comprometido a apoyar a Bakú.