El Gobierno de la República Islámica de Irán ha rechazado categóricamente la existencia de un bloqueo naval efectivo en sus aguas, calificando las recientes acciones y declaraciones de la administración estadounidense como una violación directa del derecho internacional y una amenaza a la estabilidad regional.
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Rechazo al bloqueo y advertencia defensiva
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ismail Baghaei, desmintió este miércoles que el país se haya sometido a restricción alguna en el Estrecho de Ormuz. Ante las informaciones que sugieren limitaciones al comercio marítimo iraní, Baghaei fue tajante al señalar que estas medidas carecen de base legal.
"Recurrir a presiones alternativas ante un eventual fracaso diplomático no dará resultados ni tendrá éxito", advirtió el portavoz.
Desde Teherán se interpreta esta maniobra de Washington como un "preludio a una violación del alto el fuego". Baghaei subrayó que las fuerzas armadas iraníes mantienen una vigilancia estrecha sobre los acontecimientos y "responderán adecuadamente cuando sea necesario" para proteger los intereses nacionales.
Incertidumbre en la vía diplomática
Estas declaraciones surgen en un contexto de alta tensión tras la primera ronda de contactos en Islamabad (Pakistán), la cual concluyó el pasado domingo sin alcanzar los objetivos previstos.
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La postura de EE. UU.: El presidente estadounidense atribuyó el estancamiento a la negativa de Irán de cesar sus ambiciones nucleares, justificando así la decisión de bloquear el estrecho.
Contradicciones en Washington: Pese a la retórica de presión, el vicepresidente J.D. Vance afirmó que se han logrado "grandes avances" en la definición de límites y condiciones, supeditando el éxito final a la "flexibilidad" de la delegación iraní en los puntos cruciales del acuerdo.
Próximos pasos
A pesar de la escalada verbal y las medidas de fuerza en el ámbito marítimo, la Casa Blanca ha sugerido la posibilidad de retomar las conversaciones de paz en la capital pakistaní en las próximas 48 horas. Irán, por su parte, condiciona cualquier avance al cese de las provocaciones y al respeto a los marcos legales internacionales.