“Se trata de una de las más infelices decisiones tomadas en la larga historia de desafueros jurídicos y políticos de esta Organización, y una vulgar instrumentalización del chantaje y la presión contra los Estados miembros para satisfacer los deseos de la política (…) estadounidense”, indicó el texto.
“La postura de la OEA convalida el plan de golpe de Estado iniciado el 23 de enero pasado, y pretende crear condiciones para profundizar la agresión injerencista contra nuestro país, incluyendo la amenaza de una intervención militar”, enfatizó Arreaza.
Venezuela no reconocerá ningún emisario político que no haya sido designado de conformidad con las disposiciones constitucionales, por el máximo representante del Poder Ejecutivo Nacional y jefe de Estado, Nicolás Maduro, concluyó el documento.