Señaló que Uruguay se está acostumbrando a modificar su cadena de pagos y que el número de operaciones realizadas en los últimos tres años con tarjetas de crédito emitidas en Uruguay se multiplicó por 13. El monto de las operaciones también tuvo un crecimiento espectacular, llegando a un volumen de $ 9.000 millones de operaciones en la actualidad, añadió.
En otro orden, Astori recordó que en los últimos ocho años, Uruguay no solo logró salir de la “lista negra” de la OCDE, sino que en 2018 será sede del foro global de intercambio de información con propósito fiscal y transparencia fiscal. “La opacidad fiscal no es una opción para un país que quiere estar abierto al mundo”, dijo.
Para seguir incrementando el clima de negocios y la inversión en el país hay que trabajar con las instituciones nacionales hacia una mayor transparencia fiscal, punto que consideró esencial para la inserción internacional y para profundizar la llamada “inclusión financiera”, agregó.
“La opacidad fiscal transgrede principios y conceptos fundamentales de la identidad nacional, no estamos con el fraude, la evasión ni el lavado de activos, el fomento al terrorismo ni el crimen organizado”. La transparencia fiscal combate todos estos aspectos y hacia ahí ha ido el país en los últimos ocho años.
Durante su intervención, el ministro repasó los principales lineamientos de la política económica que lleva adelante este gobierno y aseguró que es preciso mantener el mismo rumbo o la orientación económica que “no es un modelo, sino que es un conjunto de lineamientos estratégicos a mediano y largo plazo elegidos para practicar políticas públicas que conduzcan al país a niveles de desarrollo económico y social cada vez más altos”.
“El gobierno está en acción”, dijo, y manifestó mucha confianza en el país y en su capacidad potencial para mejorar, porque sus fortalezas son indudables.