Precisó que la variación interanual real del PIB uruguayo que se situó en 4,3 % a marzo de 2017. “Sin dejar nunca de crecer, Uruguay tuvo un enlentecimiento importante” del PIB en 2015 y 2016, y, aunque hoy está “retomando impulso, no ha consolidado la recuperación, no ha convertido esa recuperación en crecimiento continuo y sostenible”, añadió.
En este período, el gobierno generó una serie de nuevos incentivos a las inversiones para diferentes sectores. El documento detalla que las inversiones en infraestructura vial llegarán este año a los 514 millones de dólares, seguidas del rubro portuario (82 millones) y el sector ferroviario (23 millones). A esto se suma el avance en las ejecuciones del Plan Nacional de Infraestructura 2015-2019 por 12.370 millones de dólares.
Por otra parte, el ministro recordó que la inflación descendió fuertemente hasta ubicarse dentro del rango meta establecido por el gobierno entre 3 % y 7 % interanual, lo que contribuyó a mejorar el salario real de los trabajadores. Como consecuencia de las medidas de consolidación fiscal y la baja de la inflación, el mercado asigna menos riesgo a la deuda pública uruguaya. En cuanto a la solidez financiera del país, Astori explicó que Uruguay tiene activos líquidos por 2.700 millones de dólares, mientras que los créditos contingentes (si el país lo requiere) con organismos multilaterales alcanzan a 2.400 millones de dólares.
En la Rendición de Cuentas enviada al Parlamento, la expansión de la economía fue estimada en entre 2 % y 2,5 %. “Es extremadamente cuidadosa”, enfatizó Astori. En referencia al gasto, dijo que existe un “escaso margen de maniobra” para revisarlo, por lo que es necesario mejorar su calidad, y negó que haya existido “despilfarro”. Aseguró que el país fue prudente, incluso, “con la creciente participación del gasto endógeno, que es muy difícil de reducir”. No obstante ello, consideró como una meta alcanzable la reducción del déficit al 2,5 % del PIB a fines de 2019.