Señaló que el proyecto está en línea absoluta con el esfuerzo del país para reducir el déficit fiscal, asegurar su trayectoria descendente y mantener un equilibrio macroeconómico sólido. El incremento del gasto previsto es de un cuarto de punto del producto bruto interno (0,25 %) y se financia únicamente con recursos genuinos, por lo que su impacto fiscal es cero, destacó.
No se ha incluido ningún tipo de medida que comprometa las posibilidades macroeconómicas del Uruguay por tener un beneficio electoral, al contrario”
En referencia al objetivo de reducir a 2,5 % el déficit fiscal en 2019, el jerarca precisó que la meta fue desplazada a 2020 debido a “factores no previstos que incidieron en el resultado fiscal total”. Entre ellos, enumeró la no aprobación en el Parlamento del impuesto a las pasividades militares, el conflicto salarial con los funcionarios judiciales y el pago de intereses por parte del Banco Central en la compra de dólares.
“Eso aumentó notablemente el déficit fiscal, en un punto más de lo previsto, y es una de las explicaciones importantes que tenemos para fundamentar la diferencia. El déficit del Gobierno central y del BPS está absolutamente en línea con las metas originales y demuestran que es posible llegar al 2,5 por ciento de déficit respecto al PBI”, señaló.