Este tipo de tratamiento de leyes le quita calidad democrática al debate, tal cual lo indica con meridiana claridad el Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales.
Entonces, si estamos ante un mecanismo débil desde el punto de vista de la calidad democrática, es que reclamamos con fuerza que se le quite a la ley el rótulo de urgente consideración y se permita que se debata razonablemente.
En cuanto a los contenidos, hemos expresado diferencias de fondo que estuvieron presentes a cada momento sobre la autonomía de la educación, respecto a que convivan dos estatutos dentro de la ANEP para docentes y funcionarios, hemos alertado sobre los riesgos para Antel y Ancap, efectuamos críticas a lo que consideramos retrocesos en cuanto a lo que ha significado la inclusión financiera, colocamos nuestras diferencias en relación a los cambios en el código del proceso, colocamos énfasis en que no se pueden limitar las libertades sindicales, entre otras.
También prestamos mucha atención a la denominada regla fiscal, que desde nuestro punto de vista, en caso de aprobarse, la discusión presupuestal va a quedar muy limitada, por no decir con mínimas posibilidades, y sin dudas va a impactar en la fortaleza del Estado.
Entonces se trata de colocar nuestras iniciativas, que lleven implícitas la defensa de derechos que hemos conquistado en los últimos 15 años, pero también colocar toda nuestra organización en la defensa del poder de compra y en seguir mejorando a aquellos que tienen ingresos menores a 20.000 pesos.
Insistir en llegar a un presupuesto educativo que permita atender las necesidades actuales de la educación, promover la ratificación del convenio 158 de la OIT, estableciendo la causa justificada para despedir a un trabajador, fomentar y proponer políticas activas de empleo que permitan atender el principal problema de los uruguayos.
Es imprescindible seguir insistiendo en que se den los instrumentos adecuados a las personas que hoy tienen los derechos vulnerados, particularmente al 17,2% de los niños y niñas uruguayas, que nos deben desgarrar, y tenemos la responsabilidad de seguir siendo el escudo de los débiles.
No hay futuro para Uruguay si no atendemos a nuestros niños, mucho menos cuando todos comprendemos que el mundo del trabajo del futuro está íntimamente ligado a los niveles de educación formal, formación profesional, educación terciaria, y eso supone mejorar las circunstancias de vida en las que les toca desarrollarse.
Las diferencias han quedado planteadas en campaña, en la transición y ahora, que hay un gobierno en ejercicio. Nosotros vamos a apostar al diálogo y a la negociación y eso supone colocar con claridad nuestras posiciones.
Durante el discurso ante la Asamblea General, Lacalle colocó dos señales positivas: por un lado, que en el diálogo sobre la seguridad social se incluya a las organizaciones sociales; y por el otro, el respeto a la autonomía de la educación, tema fuertemente reclamado por los sindicatos del rubro. Veremos más adelante cómo queda plasmado en lo concreto.
Esta negociación no invalida en absoluto una de nuestras mejoras herramientas de lucha, y habrá que analizar en cada momento cuál es el mejor instrumento sin descartar ninguno, la lucha es parte sustancial del porqué hemos llegado hasta acá.
En esta lógica y para cumplir los objetivos planteados es que nos proponemos en forma conjunta construir el más amplio abanico social, con Fucvam, Onajpu, FEUU, organizaciones del feminismo, de derechos humanos, medioambientales, las que trabajan en barrios y comunidades, a los efectos de que los planteos acordados tengan la mayor capilaridad posible.
Los trabajadores podremos seguir avanzando en la medida de que estas alianzas queden fortalecidas y actuando en territorio. Somos conscientes de los enormes desafíos que tenemos, pero también de nuestras capacidades para intentar seguir avanzando.