Mientras en el pasado las grandes adquisiciones de oro eran cosa de los bancos centrales de grandes países como Rusia, ahora son cada vez más los Estados en vías de desarrollo los que compran grandes cantidades de oro.
Las tenencias de oro comenzaron a aumentar en torno a 2009. Hasta entonces, los bancos centrales y otras instituciones públicas solían venderlo para aumentar los activos denominados en dólares. Dado que EEUU disfrutó de una economía boyante en la década de los 90 como única superpotencia tras el final de la Guerra Fría, los beneficios generados por los activos denominados en dólares eran atractivos para otros países, dicen los expertos.
La parte del dólar en las reservas de divisas se está reduciendo, en contraste con el crecimiento del oro. En 2020, la proporción del dólar en las reservas internacionales cayó a su nivel más bajo en un cuarto de siglo.