Según Bottinelli, en el caso uruguayo las expectativas generadas alrededor del triunfo del Frente Amplio jugaron un papel determinante. Antes de la asunción de Orsi, amplios sectores de la población esperaban mejoras rápidas en áreas sensibles como empleo, ingresos, educación, pobreza y seguridad pública.
El sociólogo sostiene que esas expectativas estaban alimentadas tanto por el recuerdo positivo de los primeros gobiernos frenteamplistas como por el discurso opositor sostenido durante los últimos cinco años. “Estas altas expectativas estaban fuertemente ancladas en el recuerdo de los primeros gobiernos frenteamplistas, pero también en cinco años de una oposición que señaló errores y prometió, tácitamente, que con ellos en el poder la situación sería distinta”, afirmó.
Escnario internacional complejo para Orsi
Sin embargo, el inicio de la administración coincidió con un contexto internacional complejo y con restricciones económicas que dificultaron la posibilidad de exhibir resultados rápidos. Para Bottinelli, la ausencia de señales concretas desde el Poder Ejecutivo terminó consolidando una percepción negativa en parte de la opinión pública.
“Sin señales concretas desde el Poder Ejecutivo, este combo negativo alimenta una percepción pública convergente”, sostuvo.
A este escenario se sumó, según el director de Factum, una oposición que decidió endurecer rápidamente el tono hacia el gobierno. Bottinelli considera que los partidos de la Coalición Republicana abandonaron en poco tiempo la tradicional “tregua” o margen de confianza inicial que suele concederse a un nuevo presidente y optaron por una estrategia de desgaste político.
Oposición jugó fuerte
“La oposición jugó fuerte”, resumió el analista, al explicar cómo buena parte del electorado opositor se alineó rápidamente con una mirada crítica sobre la gestión de Orsi.
El dato más preocupante para el oficialismo, sin embargo, no estaría únicamente en la consolidación del rechazo opositor, sino en las señales de malestar que comienzan a aparecer dentro de su propia base electoral.
Esa situación fue reconocida públicamente por el propio presidente el pasado martes. “Si hay gente que no está conforme es porque algo no está saliendo bien”, admitió Orsi, en una frase que dejó entrever la preocupación existente en el gobierno por el deterioro de la aprobación presidencial en los primeros meses de gestión.