Asimismo, los expertos aseguran que las dimensiones del componente no solo aumentan su potencial de difusión en los tejidos para neutralizar mejor el virus, sino que también permiten administrar el fármaco por vías alternativas, incluyendo la inhalación o la vía intradérmica, en lugar de la vía intravenosa.
Además, los científicos destacaron que la biomolécula no se une a las células humanas, lo que representaría una ventaja, pues consideran que no tendrá efectos secundarios negativos en las personas.
“La pandemia de COVID-19 es un desafío global que enfrenta la humanidad, pero es probable que la ciencia biomédica y el ingenio humano lo superen […] Esperamos que los anticuerpos que hemos descubierto contribuyan a ese triunfo”, concluyó Mellors.