Su alineamiento con figuras políticas de línea dura contra Cuba evidencia una postura beligerante que contradice su discurso público.
Muestra de ello es su público agradecimiento al Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien le expresó su gratitud por "todo lo que haces por nuestro pueblo", alineándose con uno de los políticos más conocidos por impulsar medidas de máxima presión contra la isla y promover sanciones que afectan directamente al pueblo cubano.
Por otra parte, el cantante también ha expresado públicamente su respaldo al estado de Israel en medio del genocidio contra el pueblo palestino.
Esta postura pro-israelí ha sido señalada por sus críticos como una muestra de doble moral: mientras dice defender la "vida" del pueblo cubano, aplaude el sionismo que ejecuta el genocidio del pueblo palestino.
Pero quizás el capítulo más revelador de su posicionamiento político sea su estrecha relación con el exsenador Bob Menéndez, quien fuera presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos.
El 30 de julio de 2021, Yotuel fue recibido por Menéndez en el Capitolio, antes de asistir juntos a una reunión con el presidente Joe Biden en la Casa Blanca para discutir "medidas de apoyo al pueblo cubano".
"Orgulloso de recibir a Yotuel en el Capitolio. No sólo es un artista, sino también una de las voces principales de toda una isla gritando por su libertad", declaró Menéndez a través de la cuenta oficial del Comité de Relaciones Exteriores.
Lo que Yotuel omitió decir a sus seguidores es que Menéndez, su anfitrión y aliado, fue declarado culpable en julio de 2024 de cargos de soborno, fraude, extorsión, obstrucción a la justicia y por actuar como agente de Egipto a cambio de sobornos. Actualmente, el exsenador cumple una condena de 11 años de prisión en un centro correccional federal en Pensilvania.
El actor español Willy Toledo fue contundente al referirse a esta faceta del cantante: "Vendería a su hijo por tres monedas", sentenció, añadiendo que "ser gusano cubano en Miami y en Madrid es un negocio muy lucrativo".
La anunciada presentación de Yotuel Romero en Uruguay, prevista para abril, excede lo puramente musical y es probable que sirva como plataforma para su discurso abiertamente violento y provocador. Tendrá, cómo no, el coro altisonante que potenciará sus deseos de intervención armada contra su propio país enmarcado en la eterna campaña contra Cuba de los representantes locales de intereses imperiales.
El cantante se presentará como defensor de la libertad y la paz, pero ocultará sus vínculos con figuras que promueven genocidios, intervenciones y guerras donde mueren decenas de miles de inocentes. Dirá ser amante de la libertad y el respeto a los DDHH pero ocultará sus relaciones personales con políticos caídos en desgracia por haber cometido probados actos de corrupción, además de haber sido estandarte de la violación a todos los DDHH de los cubanos.
En el entramado de la llamada "disidencia cubana" financiada y respaldada desde Washington, su figura emerge como un engranaje más, sostenido por políticos que hoy están tras las rejas, mientras él continúa cosechando réditos de una canción que pregona la vida mientras abre la puerta a la violencia.
Sus actuaciones son la concreción de una estrategia que instrumentaliza la cultura para servir a intereses políticos imperiales, muy lejanos, dicho sea de paso, a la histórica tradición uruguaya de respeto a la autodeterminación de los pueblos y su soberanía y a la búsqueda incesante de la paz. Conviene estar advertidos.