Blindar Uruguay
Brasil confirmó que los milagros no existen, aunque una enorme proporción de su población crea en ellos. La reducción de la diferencia obtenida en primera vuelta a 10 puntos no sólo no alcanzó para frenar el tsunami neofascista, sino tampoco para alterar el mapa de bases electorales de cada candidato. El PT tendrá 4 años por delante para poder hacer un examen escrupuloso de su trayectoria y sus gestiones de gobierno. Para reconstruirse y generar formas colectivas de ejercicio de los liderazgos a fin de no quedar expuesto a una única alternativa carismática. Me refiero al mapa que circunscribe con exclusividad la simpatía electoral al nordeste obligando a explicar la paradoja de que una fuerza política nacida por la convergencia de los sindicatos -necesariamente urbanos- más organizados y combativos, la intelectualidad (bloque 113) que no es necesariamente rural ni periférica, los movimientos de desposeídos (sin techo, las organizaciones de las favelas, los sin tierra) es derrotado en todos aquellos distritos en los que se fundó y creció. Donde además ejerció el gobierno con particular iniciativa de participación popular y vanguardismo como en Rio Grande do Sul. Me resulta impredecible si el tiempo alcanzará para una revisión profunda y consecuente reorganización. Más certidumbre me suscita la idea de que debe(mos) comenzar ya mismo.