La “diplomacia presidencial” fue la etiqueta que presentó el gobierno uruguayo para bautizar las reuniones del presidente Lacalle con su par argentino, Alberto Fernández, en noviembre de 2020, con Jair Bolsonaro, en febrero de 2021, y con el paraguayo Mario Abdo, también en febrero del año pasado.
La estrategia del presidente uruguayo de ir uno por uno de los integrantes del bloque para intentar convencer y traer agua a su molino fue perdiendo fuerza a medida que pasaba el tiempo, y ahora con la postura de Brasil prácticamente se desvanece.
La situación tensionó al máximo la relación entre los países. Pero también en la interna de la cancillería. Búsqueda asegura que la relación entre el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo, y el embajador uruguayo en Brasil, el colorado Guillermo Valles, es mala. El diplomático no tuvo participación en los movimientos del Poder Ejecutivo.