El mandatario dijo que junto a sus ministros “permanecen unidos” ante la “responsabilidad de conducir la economía y los destinos de Brasil”.
Sin embargo, la salida de los dos secretarios profundizó tensiones en el interior del Gobierno.
El vicepresidente Hamilton Mourao expresó que los funcionarios que renunciaron “se exasperaron ante la lentitud de la burocracia en la administración pública”, citó la agencia de noticias ANSA.
El propio ministro de Economía, Paulo Guedes, calificó como una “desbandada” las dimisiones, aunque aclaró que su reacción será la de “acelerar las reformas e insistir en el camino de las privatizaciones”.
El equipo de Guedes se vio diezmado en los últimos meses por otras renuncias importantes como la del presidente del Banco do Brasil, Ruben Noaes, y el secretario del Tesoro, Mansueto Almeida.
Esta situación expone una “fractura” dentro del gabinete del Gobierno, según el diario O Globo, que ubicó al ministro Guedes de un lado y al general Walter Souza Braga Netto, ministro de la Casa Civil y representante del ala militar, del otro.